Para vivir bien es necesario descansar y dormir lo suficiente. Cada uno de nosotros
somos únicos y diferentes, y tenemos nuestras propias necesidades; el tiempo ideal
de sueño es el que permite a la persona realizar las actividades diarias con normalidad.
¿Últimamente tardas mucho en dormirte, te despiertas varias veces por la
noche o tienes pesadillas… incluso sin saber bien el porqué? o peor aún ¿te agobia
pensar que es la hora de irte a la cama y no vas a conseguir un sueño
reparador?
Dormir mal algunas noches es molesto, pero no significa tener insomnio si no provoca
dificultades para realizar tu vida habitual.


¿Qué es el insomnio?


Hablamos de insomnio cuando los problemas (de cantidad o calidad) con el sueño son tan intensos o prolongados que la persona no es capaz de sobrellevar las consecuencias negativas de la falta de descanso. Padecer insomnio provoca sensaciones negativas en las horas de vigilia: dificultad para concentrarse, cambios de humor, malestar físico, somnolencia con dificultad para dormir de día, etc.


Podemos aprender y aplicar hábitos para dormir mejor; esto es lo que llamamos la higiene del sueño

Empieza por buscar la causa por la que duermes mal y si puedes, evítala:

· Busca en tu propia habitación (frío o calor, exceso de ruido o de luz, pijama o camisón incómodo, almohada, colchón o sábanas no adecuadas).
· Quizá algún factor laboral afecta a tu descanso: turnos rotatorios, horarios de noche, viajes y cambios de hora. ¿Puedes cambiar algo de todo esto?

Mantén buenos hábitos a la hora acostarte:

Intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora; incluso los días de vacaciones permítete tan solo una hora más de descanso.
· Crea tu propia rutina para ir a la cama, por ejemplo: apaga las luces de la casa, lávate los dientes, vacía la vejiga, lávate las manos, ponte el pijama, metete en la cama… y apaga la luz. La cama es el sitio de dormir, no de leer, ver la
televisión o navegar por internet.
· Si no consigues dormir a los 15 minutos de haberte acostado, levántate y haz alguna actividad tranquila como leer, y vuelve a acostarte.

Y además…

Evita las siestas largas; descansa como mucho 30 minutos después de comer.
· Haz ejercicio regularmente, llegar a la cama cansado ayuda a relajarse. La mejor hora para hacerlo es por la tarde, si lo hacemos a última hora puede tener el efecto contrario.
· Exponte a la luz del día, ya que facilita el aumento de melatonina (hormona
que favorece el sueño) por la noche.
· Recuerda: busca las causas por las que te cuesta conciliar el sueño y evítalas en la medida de lo posible.